El arranque del nuevo año mantendrá la dinámica de incrementos mensuales en rubros clave, con un impacto directo en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Enero se presenta como un mes de fuerte presión inflacionaria, con subas que alcanzarán al transporte público, las prepagas, los combustibles, los servicios básicos y los alquileres.
En este contexto, los alquileres alcanzados por la ley ya derogada enfrentarán una actualización anual del 36,39 %, un ajuste significativo que revierte la desaceleración registrada en los últimos meses y vuelve a tensionar el mercado inmobiliario.
En paralelo, las empresas de medicina prepaga aplicarán aumentos que oscilarán entre el 2,2 y el 2,9 %, mientras que las facturas de gas, electricidad y agua continuarán su sendero alcista bajo el nuevo esquema de quita de subsidios, que impacta de forma desigual según el nivel de ingresos de los usuarios.
A estos incrementos se suman los ajustes en los combustibles y en los servicios de telecomunicaciones, que volverán a actualizar sus valores durante el mes y terminarán de configurar un enero complejo para la economía doméstica.
Con este escenario, el primer mes del año aparece como un desafío para las metas oficiales de inflación, en medio de un proceso de recomposición de precios que sigue condicionando el poder adquisitivo de los hogares argentinos.