La vigilancia sobre los recursos naturales argentinos anotó un punto clave este martes. A través del Sistema de Guardacostas, la Prefectura Naval Argentina (PNA) identificó a un buque pesquero extranjero operando sin autorización dentro del Mar Argentino. La embarcación, bautizada como Bao Feng, permaneció aproximadamente una hora y media navegando a menos de 4 nudos, una velocidad que, según las normas internacionales de pesca, confirma que estaban realizando capturas en aguas de jurisdicción nacional.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó la sanción a través de sus redes sociales con un mensaje contundente: “Sabemos quiénes son y qué hacían. Pensaron que no los íbamos a detectar, pero no fue así”. La funcionaria destacó que se aplicó una multa de cifras millonarias y advirtió que cualquier intento de llevarse recursos de forma ilegal tendrá consecuencias severas en este 2026.
El operativo se basó en la plataforma tecnológica que opera la Dirección de Tráfico Marítimo. Este sistema permite seguir en tiempo real el movimiento de las flotas y detectar comportamientos sospechosos sin necesidad de tener un barco al lado en el momento exacto. La incursión del buque de Vanuatu representa una violación directa a la Ley 24.922, que regula el Régimen Federal de Pesca y protege la soberanía sobre el calamar y otras especies clave.
Este incidente ocurre en un momento de máxima tensión en el Atlántico Sur. Ante el inicio de la temporada de calamar, se espera que cerca de 500 buques, principalmente de China, Corea del Sur y Taiwán, se instalen en el límite de la zona económica exclusiva. En diciembre pasado, la Fuerza Federal ya había detectado un incremento inusual de barcos extranjeros en tránsito, lo que obligó a reforzar los patrullajes aéreos y marítimos.
Además de la pesca ilegal, las autoridades miran con lupa a ciertos arrastreros chinos que realizan movimientos extraños, compatibles con el mapeo del fondo marino de nuestra plataforma continental. Con el antecedente del Bao Feng, la orden para la Prefectura es clara: mantener la vigilancia las 24 horas para evitar que la riqueza del mar argentino se escape en bodegas extranjeras sin dejar un centavo en el país.