El Mundial de Naciones de la Kings League que se disputa en suelo brasileño entró en su etapa de definiciones y sumó un ingrediente que paraliza al mundo del deporte. Neymar, quien sigue de cerca el desempeño de su país como presidente del equipo Furia, soltó una noticia que nadie esperaba: Lionel Messi contempla seriamente asistir a las semifinales o a la gran final del certamen, prevista para el próximo 17 de enero.
“Me escribió él y me preguntó si podía venir. Yo le dije que iba a mirar si la cabina estaba llena”, relató Ney entre risas durante un directo con el creador de contenido Cris Guedes. La posibilidad de ver al “10” en el palco del Allianz Parque de San Pablo generó una expectativa total, especialmente por el vínculo que mantiene Leo con los protagonistas del torneo: su gran amigo el Kun Agüero —presidente de Kunisports— y el organizador del evento, Gerard Piqué.
Pero para el desembarco de Messi tenga un condimento especial, el equipo argentino tenía que cumplir con su parte en la cancha, algo que no sucedió. Tras clasificar como uno de los mejores terceros, la Selección nacional quedó eliminada este lunes en el ‘last chance’ contra Francia. Por el lado de los locales, Brasil ya se aseguró su lugar en la etapa decisiva después de golear a Perú y vencer a Qatar, lo que mantiene el entusiasmo de figuras como Vitor Roque y Kaká, quienes también se sumaron a la movida de la Kings League.
Otro de los grandes atractivos es la esperada aparición de Sergio Agüero. Aunque el Kun formaba parte de la lista oficial de convocados para representar a la Argentina en este Mundial, todavía no se mostró públicamente en Brasil. Su llegada podría ser el imán definitivo para que Messi decida hacer el viaje desde Miami y participar de la fiesta de cierre del innovador torneo de fútbol siete.
“Puede que Messi venga”, reiteró Neymar ante miles de espectadores, dejando la puerta abierta a una imagen que sería histórica: los tres amigos del Barcelona reencontrándose en medio de un clima festivo y con una pelota de por medio, demostrando que el fenómeno de la Kings League no tiene techo.