Según un informe publicado por la agencia Bloomberg, el presidente de los Estados Unidos planea exigir una contribución mínima de 1.000 millones de dólares en efectivo para aquellos países que aspiren a un asiento permanente en el organismo.2
El borrador de los estatutos, al que tuvo acceso la mencionada agencia, establece una estructura de gobernanza donde la figura de Trump centraliza el poder de decisión. Aunque el Consejo busca presentarse como una alternativa para “promover la estabilidad y asegurar una paz duradera en zonas de conflicto” —con la Franja de Gaza como primer objetivo—, los críticos ya lo señalan como un intento directo de rivalizar con las Naciones Unidas (ONU).
El documento detalla reglas de membresía y votación que rompen con los esquemas multilaterales tradicionales:
La noticia cobra especial relevancia en el país luego de que el presidente Javier Milei confirmara ayer haber recibido la propuesta formal de Trump para que la Argentina integre el Consejo como Miembro Fundador. Aunque no se ha detallado si Argentina deberá desembolsar la cifra mencionada, el alineamiento de Milei con Washington es total.__IP__
Por el contrario, varias potencias europeas y organismos internacionales han expresado una firme oposición. Fuentes consultadas por Bloomberg aseguran que un grupo de naciones ya trabaja colectivamente para contrarrestar esta iniciativa, temiendo que se convierta en una herramienta de coacción económica bajo la apariencia de diplomacia de paz.
El surgimiento de este Consejo de Paz marca un punto de inflexión en la política exterior de la administración Trump, priorizando acuerdos transaccionales y de lealtad directa por sobre los canales diplomáticos establecidos tras la Segunda Guerra Mundial.