La Policía Civil de Río de Janeiro usó la imagen de Agostina Páez, la abogada argentina imputada por "injuria racial", para ilustrar una campaña contra el racismo en sus redes sociales oficiales. La fuerza de seguridad utilizó el video captado por testigos durante el enfrentamiento de la santiagueña con el empleado de un bar, en el que ella imita a un mono para burlarse del camarero.
"En Río de Janeiro, el racista es tratado como un criminal por la Policía Civil", afirma el mensaje central del spot institucional. Las autoridades brasileñas advirtieron que no tolerarán actos discriminatorios contra su pueblo por parte de turistas. El video narra los hechos, desde el insulto inicial hasta la intervención policial que terminó con la detención de la mujer.
La pieza audiovisual incluye frases contundentes sobre la severidad de las leyes locales ante este tipo de agresiones verbales. "Una mujer señaló con el dedo, insultó, hizo gestos racistas e intentó humillar a un trabajador brasileño", relata el locutor de la campaña. Al finalizar, la advertencia es clara: "O respeta al pueblo brasileño, o va a rendir cuentas con la Policía".
"El racismo es un crimen, y Río de Janeiro no lo tolera. La víctima lo ha denunciado. La Policía Civil tomó medidas. Sin dudarlo", indica el mensaje escrito junto a la publicación del video en la cuenta @policiacivil_rj, en Instagram. "El respeto por la gente fluminense es imprescindible", sentencia el posteo, que recibió miles de comentarios de apoyo, aunque también otros con reclamos de usuarios que señalan la existencia de registros fílmicos de las señas obscenas que hizo el mozo a la joven.
Agostina Páez recibió una imputación formal por racismo durante el último viernes, tras el conflicto ocurrido días antes. La Justicia brasileña ordenó la colocación de una tobillera electrónica y la prohibición de salida del país para la abogada desde hace diez días. Una de las acompañantes de la turista argentina también enfrenta un procesamiento por el mismo episodio.
Por su parte, la argentina denunció ante las autoridades locales que recibe constantes amenazas de muerte a raíz de la viralización del caso. Por el momento, su situación procesal la mantiene retenida en territorio brasileño mientras avanza la investigación judicial. La Policía Civil ratificó su postura de "mano dura" frente a cualquier acto de odio racial en la ciudad.