En medio de crecientes tensiones políticas, el Gobierno resolvió eliminar el artículo 44 del proyecto de reforma laboral, el apartado que introducía cambios en el régimen de licencias por enfermedad. La medida llegó luego de que distintos bloques aliados anticiparan que no acompañarían ese punto y tras un pronunciamiento explícito del presidente del bloque del PRO, Cristián Ritondo, quien reclamó su exclusión del texto.
La resistencia se había hecho pública horas antes, cuando el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, advirtió que los diputados referenciados en los mandatarios peronistas dialoguistas no votarían el artículo cuestionado. “Los diputados del bloque Innovación Federal, Independencia y Elijo Catamarca no van a votar el art. 44”, señaló el mandatario salteño en su cuenta de X, en referencia a un grupo de 15 legisladores clave para el oficialismo.
Los diputados del bloque Innovación Federal, Independencia y Elijo Catamarca no van a votar el art. 44 (Modificación del art. 208 LCT).
— Gustavo Sáenz (@GustavoSaenzOK) February 17, 2026
Accidentes y enfermedades inculpables.
Remuneraciones al 50% o 75% según el caso. Si fue un error, lo más justo y prudente es corregirlo y,…
Sáenz sostuvo que, si la redacción obedecía a un error, “lo más justo y prudente es corregirlo y, mucho mejor, eliminarlo”, y remarcó que la modificación prevista abría un escenario de incertidumbre para los trabajadores. “Nadie elige accidentarse o enfermarse”, enfatizó, al cuestionar el impacto potencial de la norma.
El artículo 44 modificaba el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) y redefinía la remuneración durante ausencias por accidentes o enfermedades inculpables —aquellas no derivadas de la actividad laboral—. El texto indicaba que el trabajador percibiría el 50% de su salario durante el período de inactividad.
Asimismo, contemplaba una excepción: si el impedimento no era producto de una conducta voluntaria y consciente del trabajador respecto del riesgo asumido, la remuneración ascendería al 75%. También aclaraba que eventuales recaídas no serían consideradas enfermedades distintas.
La redacción había desatado cuestionamientos desde diversos sectores políticos y sindicales, además de generar dudas entre legisladores aliados que, según trascendió, sospechaban que el cambio fue incorporado sobre el cierre del debate en el Senado.