La vicepresidenta Victoria Villarruel cuestionó con dureza la política de apertura comercial del Gobierno y vinculó ese rumbo con riesgos económicos y geopolíticos, al pronunciarse sobre la decisión de la Corte Suprema de EEUU que anuló los aranceles impulsados por Donald Trump.
En un mensaje difundido en su cuenta de X, la titular del Senado interpretó el fallo como un revés a las estrategias de protección productiva. "La decisión de la Corte de Estados Unidos de anular los aranceles impuestos por Trump a las importaciones implica un golpe a las políticas de producción y establecimiento de empresas en Estados Unidos", afirmó.
Villarruel planteó que el eje del desarrollo económico debe sostenerse en la producción local y el empleo. "Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno. Sin industria, se pasa a depender hasta en lo más mínimo de China, un país comunista", escribió.
El párrafo más contundente del pronunciamiento apuntó contra la liberalización comercial que aplica Javier Milei. "La apertura total y libre de las importaciones solo favorece la dependencia de China y profundiza las emergencias económicas y sociales", sostuvo.
"Para Trump primero está Estados Unidos; para mí, primero está la Argentina", sentenció.
La vicepresidenta también expresó una mirada de carácter estratégico para golpear al Gobierno: "Tenemos todo para ser una potencia mundial. No debemos conformarnos con ser un país de servicios". Y cerró con una definición conceptual: "En definitiva estamos hablando de Nacionalismo o Globalismo".
Las declaraciones se inscriben en una relación política atravesada por tensiones públicas entre Milei y su vice, que se profundizaron a partir de desacuerdos institucionales y legislativos.
Milei llegó a calificarla de "traidora" luego de la aprobación en el Senado de proyectos previsionales que el Ejecutivo anticipó que vetaría. "Hemos hecho 25 veces más de reformas estructurales. Pero esto lo hicimos con 15% de la Cámara de Diputados, 7 senadores y una traidora", dijo el mandatario en una conferencia en la Bolsa de Comercio.
El distanciamiento también quedó expuesto en actos oficiales. Durante el Tedeum del 25 de Mayo del año pasado, por ejemplo, no hubo saludo público entre ambos, y la vicepresidenta no participó de la caminata desde la Casa Rosada a la Catedral Metropolitana.
Desde el oficialismo señalaron diferencias en la dinámica de trabajo y en la toma de decisiones. El Presidente afirmó en una entrevista televisiva que Villarruel "no tiene ninguna injerencia en la toma de decisiones" y que el vínculo es "institucional".
Los desencuentros incluyeron críticas por aumentos en las dietas del Senado, posiciones divergentes en votaciones clave y cuestionamientos sobre el funcionamiento de la Cámara alta, que la vicepresidenta definió como ámbito de "alta política".