El presidente Donald Trump anunció un nuevo arancel general del 10% sobre todas las importaciones tras el revés sufrido en la Corte Suprema estadounidense, que este viernes juzgó que excedió sus poderes con la política aduanera.
El mandatario declaró la sentencia “profundamente decepcionante” e incluso acusó al alto tribunal, de mayoría conservadora, de estar influido por “intereses extranjeros”.
“Me avergüenzo de los jueces que votaron en contra. Francamente, son una vergüenza para nuestro país”, disparó el magnate. Lejos de cualquier muestra de repliegue, Trump redobló la apuesta y anunció que no solo mantendrá los aranceles vigentes bajo las secciones 232 y 301, sino que impondrá un nuevo gravamen global del 10% echando mano a la Sección 122.
No es un detalle menor. Esa ley le permite aplicar aranceles durante 150 días sin necesidad de que el Congreso los apruebe de inmediato. En concreto, le da tiempo para sostener su decisión mientras los legisladores discuten.
Si el Congreso no la respalda, la Casa Blanca podría declarar una nueva “emergencia” y empezar el proceso otra vez. Eso mantendría los aranceles en pie y volvería a poner en tensión la relación entre el presidente y el Congreso.
Para Trump, la economía se juega como una guerra y se gana con dinero. Según él, sin los aranceles, el país quedaría “indefenso financieramente”.
La decisión de la Corte dejó en el aire unos 150.000 millones de dólares. Se trata de la recaudación de los últimos 12 meses por gravámenes que ahora fueron declarados ilegales.
Fiel a su estilo, el presidente dejó claro que no piensa devolver ese dinero sin pelearlo: “Supongo que esa devolución tendrá que ser litigada en los tribunales”, advirtió, dejando en claro que los importadores deberán ir a juicio si quieren recuperarlo.