El dólar bajó $15 este viernes y perforó el piso de los $1400 por primera vez desde mediados de octubre del año pasado. Al cierre de la rueda, el billete cotizó a $1395 en las pantallas de Banco Nación y promedió $1399,15 en los bancos.
La divisa retrocede $85 o 5,7% desde que arrancó el año. La baja se da a pesar de las compras del Banco Central (BCRA), que ya adquirió US$2412 millones para sumar a sus reservas en 2026.
Luego de varios meses cerca del techo de las bandas cambiarias, el dólar mayorista comenzó a alejarse de ese valor máximo desde fines de 2025. La distancia se amplió cuando se corrigió el mecanismo de actualización de las bandas para atarlo a la inflación. Este viernes, la cotización mayorista cerró en $1376. Ese valor estuvo 15,9% por debajo del precio límite, que era de $1595,93.
Las razones del “veranito” cambiario
Los analistas privados consideran que el dólar se mantendrá estable o incluso a la baja hasta después de la temporada fuerte de liquidación de la cosecha, entre abril y mayo. El principal argumento detrás de esas estimaciones es el abundante ingreso de divisas que está aportando el financiamiento de las empresas en moneda extranjera.
Esa oferta de dólares surge de las colocaciones de bonos y del alza de los préstamos en moneda extranjera. Gracias a esos ingresos, el BCRA pudo comprar más de US$2000 millones sin impulsar la cotización del tipo de cambio.
También aportan divisas las ventas de dólares para posicionarse en bonos en pesos, que ofrecen tasas mayores a la devaluación. Es la estrategia conocida como carry trade.
Otro punto que ayudó a mantener la calma cambiaria entre el final de 2025 y el comienzo de este año fue la creciente demanda de pesos, con motivo de los gastos de fin de año y vacaciones.
De hecho, las compras de dólares que hace el BCRA inyectan pesos a la economía para abastecer esa necesidad. Paulatinamente, ese factor empieza a ceder terreno y es por ello que el Tesoro tiene que aspirar excedentes monetarios renovando más deuda de la que vence en cada licitación.
Ese movimiento va generando una suerte de “estacionalidad” de la tasa de interés dentro del mes: después de cada colocación de deuda, hay menos pesos y la tasa sube. Con el correr de los días, ese costo se va relajando, a medida que el BCRA va comprando dólares y emitiendo moneda local.
A esos factores domésticos se suma la debilidad del dólar a nivel global, debido a las políticas que impulsa Donald Trump. Todo ello resultar en un combo que hace prever a los analistas que la “paz cambiaria” seguirá en los próximos meses.