La economía argentina cerró el 2025 con un balance de crecimiento, aunque con señales de agotamiento en sectores clave de la producción nacional: el Producto Interno Bruto (PIB) registró un aumento del 4,4% en el acumulado de todo el año respecto al 2024. Sin embargo, al desglosar el último trimestre, los datos muestran una desaceleración de la actividad, con apenas una variación de 0,6% desestacionalizado en comparación con el tercer trimestre.
De acuerdo al Informe de avance del nivel de actividad del cuarto trimestre, publicado por Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la economía de la gestión libertaria creció a un nivel récord en el 2025, aunque sobre el cierre del año la industria y la inversión encendieron alarmas. El PBI no solo recuperó las caídas de los dos años previos, sino que marcó un máximo desde el inicio de la serie (2004), medido a precios constantes.
El crecimiento anual del 4,4% se vio apuntalado principalmente por el Consumo privado, que saltó un 7,9% a lo largo de 2025. Otros componentes de la demanda que mostraron variaciones positivas fueron la Formación bruta de capital fijo (inversión) con un 16,4% y las Exportaciones, que crecieron un 7,6% anual. No obstante, el consumo público apenas registró un avance marginal del 0,2% en el mismo periodo.
A precios corrientes, el Consumo privado se consolidó como el pilar más importante de la economía, representando el 70,0% del PIB, seguido por la inversión con el 16,0% y las exportaciones con el 15,6%.
Alerta industria: caída del 5% y freno en la inversión
La cara negativa del informe del INDEC surgió al analizar el cuarto trimestre de 2025. En términos interanuales (comparado con el mismo periodo de 2024), la Industria manufacturera sufrió una fuerte caída del 5,0%. Este retroceso en el sector fabril se suma a la baja en el Comercio mayorista y minorista, que descendió un 2,2%.
Otro dato preocupante para el futuro de la actividad es la caída del 2,1% en la inversión (Formación bruta de capital fijo) durante el cuarto trimestre. Este descenso se explica, en gran medida, por el desplome del 29,7% en el equipo de transporte de origen nacional y una baja del 11,3% en maquinaria y equipo nacional. Por el contrario, la inversión en bienes importados continuó en alza: el equipo de transporte importado creció un 13,5% y la maquinaria importada un 9,7%.
Ganadores y perdedores de la actividad económica
El crecimiento del último trimestre (2,1% interanual) fue traccionado por sectores muy específicos que compensaron la caída industrial. Entre los rubros que más crecieron entre octubre y diciembre de 2025 se destacan:
- Intermediación financiera: +17,2%.
- Agricultura, ganadería, caza y silvicultura: +16,1%.
- Pesca: +10,6%.
- Explotación de minas y canteras: +8,1%.
En la vereda opuesta, además de la industria y el comercio, otros sectores que mostraron variaciones negativas o nulas fueron la Administración pública (-1,1%), Hoteles y restaurantes (-0,7%) y el servicio doméstico, que no registró variación (0,0%). Estos datos reflejan una recuperación desigual, con fuerte impulso en sectores vinculados a exportaciones y finanzas, pero debilidad en actividades ligadas al consumo interno.