Mariano Páez no oculta el alivio, pero tampoco la indignación. En diálogo con Cadena 3 tras conocerse que su hija, Agostina Páez, podrá regresar a la Argentina, el hombre describió meses de pánico, depresión y lo que considera una "causa armada".
Aunque la joven abogada santiagueña evitó la prisión, el costo de su libertad ambulatoria incluye tareas comunitarias y una cifra de dinero que la familia tilda de despropósito.
“Es un alivio terrible, un peso que nos sacamos de encima, sobre todo Agostina que todavía está deprimida”, confesó Páez. Según el relato del padre, la fiscalía brasileña redujo los cargos tras detectar contradicciones entre los denunciantes, aunque mantuvo la acusación por el gesto racista que la joven admitió haber realizado.
El punto más conflictivo del acuerdo judicial es el resarcimiento económico. Mariano Páez denunció que las víctimas exigen sumas astronómicas para cerrar el proceso. “Piden 40 mil dólares por cada víctima (serían tres). Es una estafa total”, sentenció, asegurando que deberá recurrir a préstamos de amigos para afrontar los gastos tras meses de sostener la estadía y la defensa legal en Brasil.
Para la familia, Agostina fue utilizada como un escarmiento para el turismo extranjero. Páez destacó que su hija sufrió amenazas de "grupos pesados" y que incluso se realizaron spots publicitarios en su contra. "Querían dar un ejemplo con ella cuando los hechos no eran verídicos. No justifico el gesto racista, ella se arrepintió y pidió disculpas, pero lo otro fue una exageración", explicó.
Si los trámites protocolares avanzan sin trabas, Agostina Páez podría estar de regreso en Santiago del Estero a principios de la próxima semana.
Allí deberá cumplir con los trabajos comunitarios impuestos, que consistirían en brindar charlas sobre racismo. “Me quedo acompañándola hasta que vuelva”, concluyó su padre, marcando el final de lo que Agostina definió como "la peor experiencia de su vida".