El Gobierno nacional dio un paso drástico en su política de seguridad exterior e interior. En una acción conjunta que involucró a la Cancillería, el Ministerio de Seguridad, el Ministerio de Justicia y la SIDE, Argentina clasificó formalmente al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) como una organización terrorista.
La resolución no es azarosa. Se apoya en informes de inteligencia que exponen una red de actividades ilícitas transnacionales y, lo que es más alarmante, vínculos estrechos con otras organizaciones terroristas globales. El objetivo primordial: proteger el sistema financiero argentino de ser utilizado como lavadero o combustible para el crimen organizado.
Del desprendimiento al dominio global
El CJNG no es un actor nuevo, pero sí uno de los más letales. Surgido en 2010 como un desprendimiento del Cártel de Sinaloa, logró en poco más de una década posicionarse como una de las organizaciones de narcotráfico más poderosas del planeta. Con operaciones consolidadas en Estados Unidos y presencia en al menos 40 países, su sombra llegó hace tiempo a las fronteras argentinas.
En México, la organización es señalada como la responsable del último gran caos social y delictivo, un período marcado a fuego por el asesinato de su principal cabecilla, lo que desató una ola de violencia sin precedentes.
La conexión local: de Puerto Madero al mundo
La lupa de la SIDE y la Justicia argentina logró detectar huellas económicas directas del cártel en suelo porteño. Según los datos que fundamentan la medida: El foco: se detectaron actividades económicas sospechosas vinculadas a un local comercial en la exclusiva zona de Puerto Madero.
La cronología: si bien los registros iniciales datan del período 2009-2010, el salto cuantitativo ocurrió en 2016.
El desembarco: ese incremento notable en la actividad financiera coincidió con la llegada a Argentina de un familiar directo del líder del cártel.
Con esta declaración, el Estado argentino habilita herramientas de congelamiento de activos y una vigilancia extrema sobre cualquier movimiento que pueda alimentar la estructura de este gigante del narcocrimen.