El papa León XIV llevó personalmente la cruz de madera a través de las 14 estaciones del Vía Crucis en el Coliseo de Roma, en su primer Viernes Santo como pontífice. Este evento marcó la primera vez en décadas que un papa lleva la cruz en cada estación.
El papa comentó en la previa: "Creo que es un signo importante por lo que representa el papa: un líder espiritual hoy en el mundo, y esta voz que dice que Cristo aún sufre. Y yo llevo también todos estos sufrimientos en mis oraciones", expresó León a los periodistas esta semana, fuera del retiro papal en Castel Gandolfo.
El papa Juan Pablo II llevó la cruz durante toda la procesión desde su primer Viernes Santo como pontífice en 1979 hasta su cirugía de cadera en 1995, cuando solo la llevó durante una parte del recorrido, según reportes de la época.
Durante los dos primeros años de su pontificado, Benedicto XVI cargó la cruz en la primera estación dentro del Coliseo y luego siguió a otros portadores en la procesión, que concluye en una plataforma en el monte Palatino.
El papa Francisco nunca llevó la cruz, aunque participó en la procesión hasta que su salud se vio afectada. Falleció tras una larga enfermedad el año pasado, el Lunes de Pascua, que cayó el 21 de abril.
A los 70 años, León XIV se encuentra en buena forma física y es un entusiasta del tenis y la natación. Antes de convertirse en papa, entrenaba regularmente en un gimnasio cercano al Vaticano, siguiendo un régimen adecuado para un hombre de poco más de 50 años, según su exentrenador.
Multitudes se reunieron fuera del Coliseo para el Vía Crucis, que conmemora las últimas horas de la vida de Jesús, desde su condena a muerte hasta su crucifixión, muerte y sepultura. La procesión culmina en el Monte Palatino.
Las meditaciones, que se leen en voz alta en cada estación, fueron escritas por el reverendo Francesco Patton, quien fue custodio de Tierra Santa entre 2016 y 2025. Patton destacó que "el Vía Crucis no está pensado para quienes llevan una vida de piedad inmaculada, sino como un ejercicio de quien sabe que la fe, la esperanza y la caridad deben encarnarse en el mundo real".
El pontífice también presidirá los ritos de la Vigilia Pascual en la Plaza de San Pedro el Sábado Santo y guiará a los católicos romanos en la celebración de la resurrección de Cristo. El Domingo de Pascua, celebrará una misa al aire libre en la Plaza de San Pedro antes de pronunciar su mensaje pascual y ofrecer la tradicional bendición "Urbi et Orbi" a la ciudad de Roma y al mundo.