El defensor argentino Lisandro Martínez fue protagonista de una insólita expulsión en su regreso a las canchas con el Manchester United, durante el duelo ante el Leeds United por la fecha 32 de la Premier League. El central vio la tarjeta roja en el inicio del segundo tiempo por tirarle del pelo a su rival, Dominic Calvert-Lewin.
El hecho ocurrió a los 56 minutos, cuando ambos disputaban una pelota aérea. En medio del forcejeo, el argentino sujetó levemente del cabello al delantero rival, una acción que fue advertida por el VAR. Tras revisar la jugada, el árbitro Paul Tierney decidió expulsarlo por “conducta violenta”.
El partido marcaba el regreso de Martínez luego de 52 días de inactividad por una lesión en el sóleo derecho, sufrida el pasado 23 de febrero. Su vuelta era seguida de cerca no solo por su club, sino también por Lionel Scaloni y la selección argentina, en un contexto donde Cristian Romero había generado preocupación física.
El defensor fue titular en Old Trafford y tuvo un rendimiento destacado en la primera mitad, siendo clave para evitar una desventaja mayor.
Antes de la polémica, Martínez había sido protagonista de una de las jugadas más importantes del partido. Sobre el final del primer tiempo, tras un error en la salida entre el arquero Senne Lammens y el defensor Leny Yoro, el japonés Ao Tanaka quedó con el arco a disposición.
Sin embargo, el argentino reaccionó a tiempo y logró una espectacular salvada sobre la línea, arrojándose con todo su cuerpo para impedir el gol y sostener al equipo en el partido.
El equipo dirigido por Michael Carrick había sido ampliamente superado en el primer tiempo, y la actuación de Martínez había sido uno de los pocos puntos altos. Pero la expulsión cambió el panorama del encuentro y dejó al Manchester United en una situación comprometida para el resto del partido.
Aunque la acción no pareció alevosa en primera instancia, la intervención del VAR fue determinante. Tras la revisión, el juez consideró que el gesto encuadraba dentro de una falta grave. La sanción se fundamentó en que el defensor fue “culpable de tirar del pelo de su rival”, lo que derivó en una expulsión directa que opacó completamente su regreso.