El ex presidente se muestra cada vez más distante de la posibilidad de un acuerdo electoral con La Libertad Avanza. Comparte las quejas de los empresarios contra el Gobierno, le inquieta el rumbo de la economía y desconfía de los manejos de Karina Milei. Contrariamente a lo que decía tiempo atrás, ya no descarta postularse a presidente el año que viene.
“Algo cambió en las últimas semanas… Mauricio está con ganas de recorrer el país, ya no dice que está retirado y cada vez lo escucho más preocupado por lo que está pasando, pero sabe que hasta noviembre o diciembre tiene tiempo para decidir”. Mauricio es Macri y la explicación le pertenece a uno de sus más leales colaboradores que se entusiasma con la posibilidad de que el líder del PRO se decida a anotarse en la carrera presidencial rumbo a 2027 en medio de una creciente confrontación con La Libertad Avanza y diferencias públicas cada vez más notorias.
Quienes rodean a Macri consideran que hubo algunos hechos concretos que generaron un cambio de chip en el líder del PRO, que a diferencia de lo que repetía hasta hace algunos meses hoy “no” descarta ser candidato a Presidente, como reconoció su mano derecha el diputado Fernando de Andreis en distintas entrevistas.
El episodio más visible que motorizó a Macri fue la cena con Paolo Rocca, en la que el mandamás de Techint le pidió que compita el año próximo. Ese encuentro le puso el sello concreto a comentarios informales que venía escuchando en los últimos tiempos de parte de empresarios de primera línea con los que incluso supo mantener diferencias cuando se sentó en el Sillón de Rivadavia. “Lo quieren de vuelta tipos que le criticaban casi todo”, celebran en su entorno.
Es cierto que las quejas que transmiten los empresarios son compartidas desde hace un largo rato. “Nos dicen que en economía son libertarios pero en el resto se parecen mucho al kirchnerismo, y la vista de lo que se está viendo no están tan equivocados”. Ahora, apuntan, se sumaron otros aspectos,
Hay dudas por el rumbo económico y críticas a los manejos de Karina Milei.
como los pliegos para cubrir más de un centenar de cargos de jueces, con varios nombres que integraron la agrupación Justicia Legítima ó fueron cercanos a la ex procuradora general Alejandro Gils Carbó.
Pero a la coincidencia con el Círculo Rojo en la preocupación por el avance de la administración de Javier Milei contra ciertos valores republicanos se sumaron dudas en torno al rumbo económico. Para Macri, el plan no soporta los temblores políticos a los que se expone el Gobierno con el manejo de la política de Karina Milei y, a diferencia de lo que impulsó los primeros dos años de mandato libertario, tampoco luce tan convencido de firmar un acuerdo.
“La economía de Toto no resiste el internismo caótico”, dicen cerca suyo. En efecto, en la mesa política del Gobierno son varios los que consideran necesario no dividir el voto antikirchnerista de cara a 2027 y, en consecuencia, pregonan que LLA y el PRO hagan una alianza como en las pasadas Legislativas nacionales. Pero en el macrismo son realistas y, más allá de las diferencias republicanas, advierten que todos los movimientos de Karina, en especial en la Ciudad, van a contramano de esa idea.
“Ella quiere matar políticamente a todos los que no se le someten”, apuntan. Y ponen como ejemplo al más reciente herido de la interna libertaria, el asesor presidencial Santiago Caputo: “Rompió el triángulo de hierro de su hermano porque no quiere que le discutan nada, ¿por qué haría un acuerdo sensato con nosotros?”, interpelan.
El diagnóstico no es menor. Tiene que ver con parte del combustible que lleva a Macri a preparar al PRO como alternativa. “Karina manda a Pilar Ramírez a pegarnos en la Ciudad hasta en el momento más crítico". Clarín