La oposición catamarqueña parece haber descubierto una fórmula mágica para llegar a 2027: abrazarse con quienes hasta ayer cuestionaban.
El objetivo es claro: evitar que el oficialismo vuelva a quedarse con todo. El problema es que, en esa carrera por sumar votos, algunos dirigentes parecen estar dispuestos a tragarse discursos, críticas y hasta viejas diferencias.
Javier Galán aparece hoy como una de las figuras alrededor de las cuales distintos sectores buscan construir una alternativa. Reuniones, fotos y conversaciones que hace apenas un tiempo parecían impensadas, ahora empiezan a convertirse en moneda corriente.
Y acá aparece la pregunta que nadie quiere responder:
¿Esto es construcción política o simplemente desesperación por no desaparecer en 2027?
Porque una cosa es ampliar una coalición y otra muy diferente es borrar de un plumazo todo lo que se dijo durante años.
Galán es un dirigente que genera adhesiones, pero también fuertes cuestionamientos. Las denuncias y controversias que lo rodean forman parte de una discusión pública que él mismo rechaza y atribuye a una persecución política.
Entonces, ¿qué cambió?
¿Cambió Galán?
¿Cambió la oposición?
¿O cambió simplemente el calendario electoral?
Mientras algunos dirigentes hablan de unidad y de dejar atrás diferencias personales, otros sectores todavía intentan construir una oposición alineada con Javier Milei y con una identidad política propia.
El problema de fondo es que una alianza electoral puede juntar nombres, pero no necesariamente construye un proyecto.
Porque si el único punto de coincidencia es “hay que ganarle al oficialismo”, la pregunta inevitable es: ¿qué viene después?
Catamarca ya vio demasiadas alianzas armadas para una elección y desarmadas apenas se repartieron los cargos.
2027 todavía está lejos. Pero las máscaras empiezan a caerse temprano.
Y quizás la verdadera discusión no sea quién se abraza con quién, sino cuánto están dispuestos a resignar algunos dirigentes para conseguir una banca.
EL OJO DESPIERTO
Porque cuando la política se acerca demasiado a la calculadora electoral, conviene mirar bien quién se abraza con quién… y, sobre todo, por qué.